Inviolabilidad del domicilio social de la empresa

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Inviolabilidad del domicilio social

Hoy en Aleidas hablaremos sobre la inviolabilidad del domicilio social de tu empresa.

Como todos sabemos, nuestro domicilio es inviolable, y consecuencia de ello es que nadie puede entrar sin nuestro permiso. Pero cabe preguntarse ¿Y el domicilio social de una empresa…? ¿También goza de la misma protección?

 Inviolabilidad del domicilio

El artículo 18.2 de la Constitución nos dice que:

El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin el consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito

Sabemos que así es por lo menos en las viviendas familiares, es decir, en nuestros hogares. Sin embargo, en su día, la cuestión fue elevada al Tribunal Constitucional, y éste,  sentenció que la inviolabilidad del domicilio ha de extenderse a las personas jurídicas, declarando que la figura del «domicilio constitucionalmente protegido» se extendiera al domicilio social de nuestra empresa.

¿Qué es un domicilio constitucionalmente protegido?

Todo lugar donde la entrada o registro tenga que ir precedida de una autorización judicial o bien del consentimiento del responsable del lugar. En ese sentido, podemos pensar en nuestra casa, sin embargo, como ya hemos dicho, también el domicilio social de la empresa, que no siempre tiene por qué coincidir con el domicilio fiscal. El domicilio social de una empresa es, a estos efectos, el lugar donde se encuentre la contabilidad.

¿Qué necesitan los inspectores para entrar?

Si un inspector de hacienda aparece en la puerta de tu empresa, pueden suceder tres cosas, que entre con tu consentimiento, que tenga autorización judicial y, por lo tanto, que entre de todas formas, o que tenga una autorización administrativa, la cual tiene un efecto limitado, ya que la actuación del inspector se reduce únicamente a espacios públicos (mostrador, almacén…).

Lo más probable es que cuente con una autorización judicial, o más bien, si no la tiene, y no le permitimos la entrada, lo más probable es que consiga una. En estos casos la autorización judicial no se puede otorgar a la ligera, pues ha de responder a una serie de criterios jurisprudenciales, a saber:

a) Que la medida sea la más idónea, por su utilidad, para la actuación inspectora,

b) que sea necesaria, al no existir otra medida sustitutiva más moderada que la intromisión que se pretende, y

c) que sea proporcional, en tanto que deben ponderarse los beneficios de tal medida para el fin perseguido frente al sacrificio de un derecho fundamental como es la entrada en el domicilio del obligado.

Por último, hay que destacar que, si bien se puede denegar la entrada a la inspección, también es verdad que, si esta requiere cierta documentación, el empresario está obligado a facilitársela, bajo amenaza de duras sanciones.

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En Santiago de Compostela a 2 de octubre de 2020

Aleidas abogados

Manuel Yugueros abogado

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